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Estrategias para la memoria de trabajo

Memoria de trabajo en niños.
Qué funciona y qué no

 Se considera mejor predictor del rendimiento académico que el propio CI.
Las estrategias para la memoria de trabajo con respaldo científico.

 

Si trabajas con niños, seguramente te has encontrado en situaciones como estas:

  • Le he presentado la letra M mil veces y sigue sin asociarla al sonido.
  • Aprende una palabra nueva, pero parece olvidarla pocos días después.
  • Las tablas de multiplicar nunca terminan de automatizarse.
  • Parece que no recuerda las instrucciones que acabas de darle.
  • Empieza una tarea y pierde el hilo a mitad de camino.
  • Se bloquea cuando tiene que manejar demasiada información a la vez.


La explicación suele llegar rápido:

«Tiene poca memoria de trabajo.»

Y a continuación aparece una segunda idea:

«Habrá que entrenarla.»

Durante años muchos profesionales dimos por sentado que la memoria de trabajo podía fortalecerse con repeticiones, igual que se fortalece un músculo. Sin embargo, cuando revisamos la evidencia científica, descubrimos que la realidad es bastante más compleja… y mucho más interesante.

¿Qué es exactamente la memoria de trabajo?

La memoria de trabajo es la capacidad que nos permite mantener información activa mientras hacemos algo con ella.

No es un almacén pasivo donde guardamos datos durante unos segundos. Es más parecido a una pizarra mental donde trabajamos con la información que recibimos del entorno y también con los conocimientos que recuperamos de nuestra memoria a largo plazo.

La utilizamos cuando:

  • Seguimos instrucciones de varios pasos.
  • Comprendemos una frase larga.
  • Resolvemos un problema matemático.
  • Escribimos una oración manteniendo la idea principal en mente.
  • Participamos en una conversación sin perder el hilo.


La memoria de trabajo no consiste únicamente en recordar información. Consiste en mantenerla activa, combinarla con lo que ya sabemos y utilizarla para pensar.

Además, desempeña un papel fundamental en el aprendizaje. Aunque no es el lugar donde almacenamos los conocimientos de forma permanente, sí actúa como un puente entre la información nueva y la memoria a largo plazo.

Al fin y al cabo, resulta difícil aprender aquello sobre lo que no hemos podido pensar, manipular o mantener activo el tiempo suficiente.

 

¿Por qué es tan importante
para el aprendizaje?

Porque participa en prácticamente todas las tareas escolares.

La utilizamos para leer, escribir, comprender textos, resolver problemas matemáticos, planificar tareas y aprender nueva información.

Por eso, es lógico que numerosos estudios hayan encontrado una relación muy estrecha entre memoria de trabajo y rendimiento académico.

De hecho, algunos trabajos sugieren que la memoria de trabajo puede ser un predictor del éxito escolar incluso más potente que el propio cociente intelectual (Alloway y Alloway, 2010).

Además, las dificultades en memoria de trabajo aparecen con mucha frecuencia en niños con dificultades de aprendizaje. Diversas investigaciones han encontrado alteraciones significativas de esta capacidad en una elevada proporción de alumnos con dificultades lectoras, llegando en algunos estudios a afectar a más del 70% de los niños evaluados.

Idea clave

Muchos niños no fracasan porque no entiendan la información. Fracasan porque la información desaparece antes de que puedan trabajar con ella.

 

El error que hemos cometido durante años

Durante mucho tiempo se asumió que, si un niño tenía dificultades de memoria de trabajo, la solución era entrenarla mediante repeticiones de ejercicios específicos.

Y aquí aparece una pregunta incómoda:

¿Realmente podemos aumentar la capacidad de la memoria de trabajo?


Los grandes meta-análisis publicados durante los últimos años apuntan en una dirección bastante clara.

Cuando un niño practica repetidamente tareas de memoria, suele mejorar en esas mismas tareas o en otras muy parecidas. Es lo que se conoce como transferencia cercana.

Sin embargo, esas mejoras rara vez se traducen en avances significativos en lectura, comprensión lectora, matemáticas o rendimiento académico general. Es decir, la llamada transferencia lejana es muy limitada.

Dicho de otra forma:

Practicar ejercicios de memoria suele hacer que seamos mejores solamente haciendo esos ejercicios.

Pero no necesariamente mejores aprendiendo.



Entonces, ¿qué es lo que funciona?

La investigación apunta a que las mayores mejoras aparecen cuando enseñamos a usar  estrategias que permiten gestionar mejor la información. Estas son las estrategias para la memoria de trabajo que sí funcionan.

Agrupar la información

Recordar diez elementos aislados es difícil.

Agruparlos en categorías o bloques con significado reduce enormemente la carga cognitiva.

Utilizar imágenes mentales

Cuando transformamos palabras en imágenes significativas, creamos más rutas para recuperar la información posteriormente. Crear una historia con los elementos a recordar o imaginar como interaccionan entre ellos hace magia de la buena.

Favorecer el lenguaje interior

Las autoinstrucciones ayudan a organizar la información y mantener la atención.

Frases como:

«Primero hago esto, después aquello.«

o también:

«Si primero hago esto, después no podré hacer aquello.«

permiten que el niño dirija mejor sus propios procesos cognitivos.

Si te interesa este tema, puedes leer también nuestro artículo sobre lenguaje interior y funciones ejecutivas.

Reducir la carga cognitiva

Instrucciones excesivamente largas, demasiados estímulos visuales o tareas con múltiples demandas simultáneas consumen recursos que el niño necesita para aprender.

A veces ayudar no consiste en añadir más actividades.

Consiste en simplificar el contexto.

 

¿Cuánto afecta esto a mi trabajo logopédico?

Mucho. Porque cambia completamente la pregunta que nos hacemos.

Durante años la pregunta fue:

¿Cómo puedo hacer que recuerde más?

Hoy la pregunta empieza a ser otra:

¿Qué estrategia le falta para gestionar mejor la información que tiene que recordar?


El cambio parece pequeño, pero sus consecuencias son enormes.

Cuando trabajamos categorización, visualización, organización, lenguaje interior o planificación, no estamos intentando agrandar la memoria de trabajo.

Estamos ayudando al niño a aprovechar mejor la que ya tiene.

Precisamente desde esta perspectiva creamos Memori-On. Su objetivo no es entrenar la memoria como si fuera un músculo, sino enseñar estrategias que permitan organizar, relacionar y recuperar mejor la información… para después transferirla a cualquier situación de aprendizaje.

Si quieres trabajar estas estrategias de forma práctica en consulta, puedes descubrir Memori-On aquí.

 

Preguntas frecuentes sobre memoria de trabajo

¿La memoria de trabajo es una función ejecutiva?

Sí. La memoria de trabajo forma parte de las funciones ejecutivas junto con la activación, la inhibición, la flexibilidad cognitiva, la planificación y la regulación emocional.

¿Se puede entrenar la memoria de trabajo?

La investigación muestra que es posible mejorar tareas específicas de memoria de trabajo, pero estas mejoras suelen transferirse poco a la lectura, las matemáticas o el rendimiento académico general.

¿Qué relación existe entre memoria de trabajo y dislexia?

Las dificultades de memoria de trabajo aparecen con mucha frecuencia en niños con dislexia y otras dificultades de aprendizaje, especialmente cuando las tareas implican procesamiento verbal.

¿Qué ayuda más que entrenar la memoria de trabajo?

Las estrategias para la memoria de trabajo buscan que el alumno gestione mejor la información disponible. La categorización, la visualización, el lenguaje interior, la organización de la información y la reducción de la carga cognitiva parecen ofrecer más beneficios para el aprendizaje que el simple entrenamiento de la capacidad.

 

Una reflexión final

La memoria de trabajo es una de las funciones ejecutivas más importantes para aprender.

Pero quizá el objetivo no debería ser entrenarla como si fuera un músculo.

Quizá la verdadera pregunta sea otra.

No cómo hacer la pizarra más grande.

Sino cómo enseñar al niño a utilizar mejor el espacio disponible.

Aprender no consiste en recordar más.

Consiste en pensar mejor sobre aquello que queremos recordar.

 

Referencias

  • Alloway, T. P. & Alloway, R. G. (2010).
  • Baddeley, A. D. (2000).
  • Melby-Lervåg, M. & Hulme, C. (2013).
  • Ruiz Martín, H. (2020). ¿Cómo aprendemos?

 

Estrategias para la memoria de trabajo

Memoria de trabajo en niños.
Qué funciona y qué no

 Se considera mejor predictor del rendimiento académico que el propio CI.
Las estrategias para la memoria de trabajo con respaldo científico.

 

Si trabajas con niños, seguramente te has encontrado en situaciones como estas:

  • Le he presentado la letra M mil veces y sigue sin asociarla al sonido.
  • Aprende una palabra nueva, pero parece olvidarla pocos días después.
  • Las tablas de multiplicar nunca terminan de automatizarse.
  • Parece que no recuerda las instrucciones que acabas de darle.
  • Empieza una tarea y pierde el hilo a mitad de camino.
  • Se bloquea cuando tiene que manejar demasiada información a la vez.


La explicación suele llegar rápido:

«Tiene poca memoria de trabajo.»

Y a continuación aparece una segunda idea:

«Habrá que entrenarla.»

Durante años muchos profesionales dimos por sentado que la memoria de trabajo podía fortalecerse con repeticiones, igual que se fortalece un músculo. Sin embargo, cuando revisamos la evidencia científica, descubrimos que la realidad es bastante más compleja… y mucho más interesante.

¿Qué es exactamente la memoria de trabajo?

La memoria de trabajo es la capacidad que nos permite mantener información activa mientras hacemos algo con ella.

No es un almacén pasivo donde guardamos datos durante unos segundos. Es más parecido a una pizarra mental donde trabajamos con la información que recibimos del entorno y también con los conocimientos que recuperamos de nuestra memoria a largo plazo.

La utilizamos cuando:

  • Seguimos instrucciones de varios pasos.
  • Comprendemos una frase larga.
  • Resolvemos un problema matemático.
  • Escribimos una oración manteniendo la idea principal en mente.
  • Participamos en una conversación sin perder el hilo.


La memoria de trabajo no consiste únicamente en recordar información. Consiste en mantenerla activa, combinarla con lo que ya sabemos y utilizarla para pensar.

Además, desempeña un papel fundamental en el aprendizaje. Aunque no es el lugar donde almacenamos los conocimientos de forma permanente, sí actúa como un puente entre la información nueva y la memoria a largo plazo.

Al fin y al cabo, resulta difícil aprender aquello sobre lo que no hemos podido pensar, manipular o mantener activo el tiempo suficiente.

 

¿Por qué es tan importante
para el aprendizaje?

Porque participa en prácticamente todas las tareas escolares.

La utilizamos para leer, escribir, comprender textos, resolver problemas matemáticos, planificar tareas y aprender nueva información.

Por eso, es lógico que numerosos estudios hayan encontrado una relación muy estrecha entre memoria de trabajo y rendimiento académico.

De hecho, algunos trabajos sugieren que la memoria de trabajo puede ser un predictor del éxito escolar incluso más potente que el propio cociente intelectual (Alloway y Alloway, 2010).

Además, las dificultades en memoria de trabajo aparecen con mucha frecuencia en niños con dificultades de aprendizaje. Diversas investigaciones han encontrado alteraciones significativas de esta capacidad en una elevada proporción de alumnos con dificultades lectoras, llegando en algunos estudios a afectar a más del 70% de los niños evaluados.

Idea clave

Muchos niños no fracasan porque no entiendan la información. Fracasan porque la información desaparece antes de que puedan trabajar con ella.

 

El error que hemos cometido durante años

Durante mucho tiempo se asumió que, si un niño tenía dificultades de memoria de trabajo, la solución era entrenarla mediante repeticiones de ejercicios específicos.

Y aquí aparece una pregunta incómoda:

¿Realmente podemos aumentar la capacidad de la memoria de trabajo?


Los grandes meta-análisis publicados durante los últimos años apuntan en una dirección bastante clara.

Cuando un niño practica repetidamente tareas de memoria, suele mejorar en esas mismas tareas o en otras muy parecidas. Es lo que se conoce como transferencia cercana.

Sin embargo, esas mejoras rara vez se traducen en avances significativos en lectura, comprensión lectora, matemáticas o rendimiento académico general. Es decir, la llamada transferencia lejana es muy limitada.

Dicho de otra forma:

Practicar ejercicios de memoria suele hacer que seamos mejores solamente haciendo esos ejercicios.

Pero no necesariamente mejores aprendiendo.



Entonces, ¿qué es lo que funciona?

La investigación apunta a que las mayores mejoras aparecen cuando enseñamos a usar  estrategias que permiten gestionar mejor la información. Estas son las estrategias para la memoria de trabajo que sí funcionan.

Agrupar la información

Recordar diez elementos aislados es difícil.

Agruparlos en categorías o bloques con significado reduce enormemente la carga cognitiva.

Utilizar imágenes mentales

Cuando transformamos palabras en imágenes significativas, creamos más rutas para recuperar la información posteriormente. Crear una historia con los elementos a recordar o imaginar como interaccionan entre ellos hace magia de la buena.

Favorecer el lenguaje interior

Las autoinstrucciones ayudan a organizar la información y mantener la atención.

Frases como:

«Primero hago esto, después aquello.«

o también:

«Si primero hago esto, después no podré hacer aquello.«

permiten que el niño dirija mejor sus propios procesos cognitivos.

Si te interesa este tema, puedes leer también nuestro artículo sobre lenguaje interior y funciones ejecutivas.

Reducir la carga cognitiva

Instrucciones excesivamente largas, demasiados estímulos visuales o tareas con múltiples demandas simultáneas consumen recursos que el niño necesita para aprender.

A veces ayudar no consiste en añadir más actividades.

Consiste en simplificar el contexto.

 

¿Cuánto afecta esto a mi trabajo logopédico?

Mucho. Porque cambia completamente la pregunta que nos hacemos.

Durante años la pregunta fue:

¿Cómo puedo hacer que recuerde más?

Hoy la pregunta empieza a ser otra:

¿Qué estrategia le falta para gestionar mejor la información que tiene que recordar?


El cambio parece pequeño, pero sus consecuencias son enormes.

Cuando trabajamos categorización, visualización, organización, lenguaje interior o planificación, no estamos intentando agrandar la memoria de trabajo.

Estamos ayudando al niño a aprovechar mejor la que ya tiene.

Precisamente desde esta perspectiva creamos Memori-On. Su objetivo no es entrenar la memoria como si fuera un músculo, sino enseñar estrategias que permitan organizar, relacionar y recuperar mejor la información… para después transferirla a cualquier situación de aprendizaje.

Si quieres trabajar estas estrategias de forma práctica en consulta, puedes descubrir Memori-On aquí.

 

Preguntas frecuentes sobre memoria de trabajo

¿La memoria de trabajo es una función ejecutiva?

Sí. La memoria de trabajo forma parte de las funciones ejecutivas junto con la activación, la inhibición, la flexibilidad cognitiva, la planificación y la regulación emocional.

¿Se puede entrenar la memoria de trabajo?

La investigación muestra que es posible mejorar tareas específicas de memoria de trabajo, pero estas mejoras suelen transferirse poco a la lectura, las matemáticas o el rendimiento académico general.

¿Qué relación existe entre memoria de trabajo y dislexia?

Las dificultades de memoria de trabajo aparecen con mucha frecuencia en niños con dislexia y otras dificultades de aprendizaje, especialmente cuando las tareas implican procesamiento verbal.

¿Qué ayuda más que entrenar la memoria de trabajo?

Las estrategias para la memoria de trabajo buscan que el alumno gestione mejor la información disponible. La categorización, la visualización, el lenguaje interior, la organización de la información y la reducción de la carga cognitiva parecen ofrecer más beneficios para el aprendizaje que el simple entrenamiento de la capacidad.

 

Una reflexión final

La memoria de trabajo es una de las funciones ejecutivas más importantes para aprender.

Pero quizá el objetivo no debería ser entrenarla como si fuera un músculo.

Quizá la verdadera pregunta sea otra.

No cómo hacer la pizarra más grande.

Sino cómo enseñar al niño a utilizar mejor el espacio disponible.

Aprender no consiste en recordar más.

Consiste en pensar mejor sobre aquello que queremos recordar.

 

Referencias

  • Alloway, T. P. & Alloway, R. G. (2010).
  • Baddeley, A. D. (2000).
  • Melby-Lervåg, M. & Hulme, C. (2013).
  • Ruiz Martín, H. (2020). ¿Cómo aprendemos?

 

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