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Material de logopedia - logocube

¿Es la memoria o el autocontrol?

¿Es la memoria o el autocontrol?

¿Es la memoria o el autocontrol?

Cuando tus pacientes no aprovechan lo aprendido de una sesión para otra 

La búsqueda del ENFOQUE CONSTANTE.

 

Ver con claridad, entender la esencia de tu trabajo y la influencia de cada acción en el progreso de los pequeños pacientes es el objetivo principal.

 

Una buena pregunta es: ¿Cuantas veces has deseado encontrar el botón ON/OFF de tus pacientes ?

En tu respuesta está el sentido de la búsqueda del ENFOQUE CONSTANTE

Espero que mi experiencia pueda dar contexto y utilidad a aquellos que lo necesiten.

 

¿Son realmente problemas de memoria?

Cuando comencé mi carrera como logopeda, me di cuenta que había una característica muy común entre los niños con los que intervenía, estoy segura que vosotr@s también os habréis dado cuenta fácilmente: los niños suelen olvidar lo que trabajan de una semana a otra, muchas veces incluso en la misma sesión. Al principio, atribuía siempre estos problemas a la memoria, esta era la explicación superficial más lógica si me basaba en lo que había estudiado en la asignatura «Psicología de la memoria».  Bajo la influencia de esa percepción me dedicaba a entrenar la memoria de los peques con todo tipo de actividades dirigidas a cada tipo de memoria que encontraba leyendo en las múltiples teorías que existen sobre ella, no fuera a ser que olvidara alguna y fuera aquella la que estaba fallando.

 

Los resultados nunca eran los esperados. Años después, descubrí que en muchos casos la raíz del problema no es la memoria, sino la falta de autocontrol y el uso ineficaz que se hace de las funciones ejecutivas cuando van dirigidas a esa capacidad de gestionarse a uno mismo hábilmente.

 

Entonces ¿Es la memoria o el autocontrol?

¡Manos a la obra!

Es crucial diferenciar si realmente tenemos un problema de memoria o más bien de autocontrol. Se puede ver fácilmente si cuando les dices: ¡eh! recuerda lo que hemos trabajado, ellos solos se autocorrigen. Este hecho nos indicaría que el problema no está en la memoria; el niño ha memorizado el concepto trabajado, pero en el momento de aplicarlo lo omite. No ha olvidado el concepto, sino que omite el acto de aplicarlo 🧐

 

Todos lo podremos entender muy fácilmente. Piensa en un mal hábito que tengas y lo difícil que es corregirlo. Sabes perfectamente qué quieres corregir pero hay «algunas circunstancias» que te alejan de tu objetivo . Eso es exactamente lo que les pasa, van en modo automático y por eso se equivocan. 

 

Ahora que sabemos dónde está el problema, toda la comunidad querrá saber: ¿cómo podemos favorecer que se autocontrolen? Pues este es el núcleo de la entrada de hoy.

Vamos a intentar desarrollar nuestra habilidad para establecer y aplicar unas consecuencias a todas las acciones que emprendamos con los pequeños aprendices.

 

Vale, es el Autocontrol: ¿y ahora qué?

¿Qué me pasará si aparco mal en la ciudad? 

Si tu respuesta es: “nada”, muy probablemente aparcarás siempre mal, o a menudo lo harás. En cambio, si tu respuesta es: “que se te lleva el coche la grúa”, seguro que intentarás aparcar siempre bien. 

 

¿Cómo llevaremos esto a la práctica en las sesiones? ¡Sencillo, llamando a la grúa!😅 O mejor dicho, consensuando y aplicando unas consecuencias 😉

 

Pero, 👁️ ¡ojo! Antes necesitamos comprobar que lo tenga bien guardado en la memoria y asegurarnos que el error esté en el autocontrol.

Pregunta al paciente si ha entendido lo que acabamos de trabajar y sobretodo que nos explique qué es lo que cree que debe hacer y, si cabe, que también  nos de detalles de cómo va a realizarlo. Solamente entonces será un buen momento para establecer esas consecuencias.

 

Por ejemplo: Si estamos trabajando la lectura de sílabas con b y d, asegúrate primero que domina las correspondencias entre estos fonemas y sus grafemas. Si conoce las correspondencias le pediremos que lea 20 sílabas seguidas correctamente y que si comete un error, volveremos a empezar.

Y ahora viene la clave: haz que verbalicen lo que deben controlar. Otra estrategia es pedirles que enumeren todas las cosas que deben controlar y qué sucederá si se comete un error. 

 

¿Te apetece un regalito para trabajar la capacidad de autocontrol en tus sesiones?

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¡Es una forma divertida de mantener el autocontrol en acción! 😉. Ese enfoque constante ofrece un feedback instantáneo del grado de habilidad en el manejo de la actividad y cuando se produce un “sano error” este es detectado inmediatamente por su protagonista con lo que la correción ya no la haces tú sino que la maneja quien debe hacerlo.

Dejadme que insista en que esta magia solamente sucede cuando nos aseguramos que han asimilado lo que están aprendiendo antes de introducir las consecuencias. 

 

Este enfoque ha transformado la dinámica de todas mis sesiones, haciendo que la retención de los conceptos y el compromiso de los niños se disparen 🚀. Lo mejor de todo es que el uso adecuado de las consecuencias se puede aplicar a cualquier ámbito de aprendizaje y no solamente a lo relacionado con la lectura o la escritura.

 

Que sorprendente es la sensación cuando algo que te creaba inseguridad e imprecisión de repente se vive con claridad y enfoque, parece que cueste verlo de otra manera, como si hubiera sido siempre una tarea sencilla. 

Esta experiencia y otros recursos que he encontrado útiles en mi recorrido como logopeda aparecerán habitualmente en LA CATEFERA. Será genial que te acerques por aquí y que exploremos juntos el impacto positivo que pueden tener el uso de las consecuencias y otras herramientas en el desarrollo del autocontrol y las habilidades lingüísticas. Después de todo, como logopedas o maestr@s de AL, aprendemos mejor al compartir nuestras propias experiencias. 

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